viernes, 13 de mayo de 2016
Canciones prohibidas
Bajo el rótulo de "Cantables cuyas letras se consideran no aptas para ser difundidas por los servicios de radiodifusión" se puede leer el largo listado de canciones que la dictadura consideró -por diferentes razones y sin distinción de género - que no debían llegar a oídos de la gente durante esos años. Desde "Amor libre" de Camilo Sesto pasando por "Cara de tramposo, ojos de atorrante" de Cacho Castaña; "Loco por tu culpa" de Palito Ortega; "Tu cuerpo" de Roberto Carlos; "Preludio de amor" de Donna Summer; "Cocaína" de Eric Clapton hasta "Me gusta ese tajo" de Luis Alberto Spinetta; "Chamarrita de los milicos" de Alfredo Zitarrosa, "Triunfo Agrario" de Armando Tejada y Gómez y César Isella, "Te recuerdo Amanda" de Víctor Jara; "Las madres cansadas" de Joan Baez; "Gilito del Barrio Norte " de María Elena Walsh; "Compañera mía" de Alberto Cortez; "Estamos prisioneros" de Horacio Guarany; "Doña Fiaca" de Eladia Blázquez; "La bicicleta blanca", de Astor Piazzola y Arturo Ferrer; "Otro ladrillo en la pared" de Pink Floyd y "Canción de amor para Francisca y su hijita", de León Gieco, entre muchas otras.
Estas son algunas de las canciones prohibidas:
• “Cara de tramposo, ojos de atorrante” (Cacho Castaña)
• “Amor libre” (Camilo Sesto) • “Chamarrita del milico” (Alfredo Zitarrosa)
• “Tonadas de Manuel Rodríguez” (Vicente Bianchi y Pablo Neruda)
• “Mi Luna” (Manolo Galván)
• “Gilito de Barrio Norte” (María Elena Walsh)
• “Compañera mía” (Alberto Cortez)
• “Ayer nomás” (Moris y Pipo)
• “Mía” (Nicola Di Bari)
• “Sangre de minero” (Horacio Guarany)
• “El triunfo del alambre” (Carlos Di Fulvio)
• “Camarada” (Charles Aznavour)
• “El montón” (Cátulo Castillo)
• “Cruz de luz” (Daniel Viglietti)
• “Bésame amor” (John Lennon y Yoko Ono)
• “Echa a tu madre” (Queen)
• “¿Crees que soy sexy?” (Rod Stewart)
• “Pequeño Superman” (José Luis Perales)
• “La canción de los tontos” (Katunga)
• “Alcen la bandera” (Ariel Ramírez)
Estas son algunas de las canciones prohibidas:
• “Cara de tramposo, ojos de atorrante” (Cacho Castaña)
• “Amor libre” (Camilo Sesto) • “Chamarrita del milico” (Alfredo Zitarrosa)
• “Tonadas de Manuel Rodríguez” (Vicente Bianchi y Pablo Neruda)
• “Mi Luna” (Manolo Galván)
• “Gilito de Barrio Norte” (María Elena Walsh)
• “Compañera mía” (Alberto Cortez)
• “Ayer nomás” (Moris y Pipo)
• “Mía” (Nicola Di Bari)
• “Sangre de minero” (Horacio Guarany)
• “El triunfo del alambre” (Carlos Di Fulvio)
• “Camarada” (Charles Aznavour)
• “El montón” (Cátulo Castillo)
• “Cruz de luz” (Daniel Viglietti)
• “Bésame amor” (John Lennon y Yoko Ono)
• “Echa a tu madre” (Queen)
• “¿Crees que soy sexy?” (Rod Stewart)
• “Pequeño Superman” (José Luis Perales)
• “La canción de los tontos” (Katunga)
• “Alcen la bandera” (Ariel Ramírez)
jueves, 12 de mayo de 2016
El control sobre el sistema educativo
Una de
las preocupaciones iniciales del gobierno militar en materia
educativa fue ejercer un control pleno sobre el sistema educativo.
Dos días después del golpe de estado del 24 de marzo de 1976,
el delegado militar ante el Ministerio de Cultura y
Educación, César Guzzetti, designaba delegados en todas las direcciones nacionales y generales del ministerio. Esta
resolución revelaba la preocupación inmediata de la Junta Militar
por tomar el control del aparato burocrático educativo. La nómina de
designaciones indica que no se trató de una ocupación
estratégica de algunas áreas relacionadas con la gestión
de las escuelas o las universidades, sino de un inmediato copamiento
con miembros de las fuerzas armadas de la totalidad de las
dependencias del Ministerio, desde las áreas de administración
y personal, hasta las de educación del adulto o educación
física. El
sistema educativo representaba uno de los cuerpos más numerosos
de la administración pública nacional. Además, en los años
anteriores al golpe, las instituciones educativas habían sido escenario de procesos
de radicalización política, creciente presencia sindical y habían experimentado
distintas iniciativas de apertura de la participación de los actores escolares. Concurrentemente
con este control ejercido sobre la estructura burocrática del sistema, la vida
cotidiana de las escuelas sufrió el impacto de la represión, los secuestros y
desapariciones, desde el inicio mismo de la dictadura. En alguna
medida, estas políticas represivas, al menos en la dimensión específicamente
pedagógica, registran ciertas continuidades respecto de gestiones educativas
inmediatamente anteriores. a la de la dictadura. El ministro Ivanissevich había iniciado
ya la persecución de docentes y el control ideológico sobre el cotidiano
escolar. La dictadura impuso, de todos modos, un salto cualitativo al
constituir estos elementos en el centro de su intervención en el sistema
educativo. Más allá de este copamiento integral de la estructura del sistema, durante el período 1976 – 1983, la cartera educativa fue una
de las que experimentó una mayor rotación de ministros: Ricardo
Bruera, Juan Catalán y Juan Llerena Amadeo, durante la presidencia de Videla;
Albano Harguindeguy, Carlos Burundarena durante la presidencia de Viola y
Cayetano Licciardo durante las presidencias de Galtieri y Bignone ocuparon el
Ministerio en seis años.
Desde el
punto de vista de las propuestas educativas es difícil hallar un denominador
común entre esta sucesión de ministerios, sin embargo, hubo una continuidad
represiva a pesar de la rotación de las gestiones. A la desaparición y
secuestro de estudiantes y docentes la acompañó la expulsión de maestros y profesores,
el control de los contenidos, la prohibición de libros, el control de las
actividades de los alumnos, padres y docentes, y la regulación de los
comportamientos visibles (ropa, cortes de pelo, etc.) que se extendieron a lo
largo de todo el período.
miércoles, 11 de mayo de 2016
martes, 10 de mayo de 2016
Madres de Plaza de Mayo
Las Madres de Plaza de Mayo es una asociación formada durante la última dictadura argentina (1976-1983).
Nació como una iniciativa de madres de detenidos y desaparecidos el 30 de abril de 1977. Su objetivo inicial era poder tener una audiencia con el presidente de facto argentino Jorge Rafael Videla, para ello se reunirían en la Plaza de Mayo y efectuarían una manifestación pública pacífica pidiendo saber el paradero de sus hijos. La elección de Plaza de Mayo se debe a que esta situada frente a la Casa Rosada, sede de la Presidencia y lugar donde tradicionalmente se han efectuado manifestaciones políticas.
Ese mismo día, 14 madres inician una jornada, los padres son expulsados por la policía, a la cual, con el paso del tiempo, se acercarían otras madres afectadas. Desde entonces, todos los jueves repetirían una caminata (originada cuando las fuerzas de seguridad les exigieron "circular") alrededor de la pirámide central de la plaza. Esta manifestación se sigue repitiendo en la actualidad. La manifestación de las Madres fue una de las primeras manifestaciones públicas contra la dictadura. Alcanzan notoriedad durante la realización del Mundial de Fútbol de 1978 en la Argentina, cuando periodistas internacionales empiezan a entrevistarlas y dan a conocer su movimiento.
Unidas por la desgracia, las Madres se convirtieron en un grupo de activistas en defensa de los derechos humanos. Aseguran que nacieron por sus hijos, y que son las madres de todas las víctimas de la represión en Argentina.
lunes, 9 de mayo de 2016
domingo, 8 de mayo de 2016
Abuelas de Plaza de Mayo
El 24 de marzo de 1976 las Fuerzas Armadas se adueñaron del poder en la Argentina por medio de un golpe de estado. El régimen militar, que se autodenominó “Proceso de Reorganización Nacional”, desapareció a 30.000 personas de todas las edades y condiciones sociales. Centenares de bebés fueron secuestrados con sus padres o nacieron durante el cautiverio de sus madres embarazadas.
En la ESMA , Campo de Mayo, Pozo de Banfield y otros centros de detención de la dictadura, funcionaron verdaderas maternidades clandestinas, incluso con listas de matrimonios en “espera” de un nacimiento, y unos 500 hijos de desaparecidos fueron apropiados como “botín de guerra” por las fuerzas de represión. Algunos niños fueron entregados directamente a familias de militares, otros abandonados en institutos como NN, otros vendidos. En todos los casos les anularon su identidad y los privaron de vivir con sus legítimas familias, de sus derechos y de su libertad.
Nada ni nadie detuvo a las Abuelas de Plaza de Mayo para buscar a los hijos de sus hijos. Tareas detectivescas se alternaban con diarias visitas a los juzgados de menores, orfanatos, oficinas públicas, a la vez que investigaban las adopciones de la época. También recibían las informaciones que la sociedad les hacía llegar sobre sus posibles nietos.
Las Abuelas siguen buscando a sus nietos, hoy adultos, pero también a sus bisnietos que, como sus padres, ven violado su derecho a la identidad-, y con esta finalidad trabajan los equipos técnicos de la institución, además de crear las condiciones para que nunca más se repita tan terrible violación de los derechos de los niños y exigir castigo a todos los responsables de estos gravísimos delitos.
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